Leandro Cabrera, capitán del RCD Espanyol, ha lanzado un mensaje claro en la víspera de un partido clave: el equipo debe aprender a ser más malo. El defensa uruguayo analizó con crudeza los últimos tropiezos del conjunto blanquiazul, que ocupa el decimosexto puesto en LaLiga con ocho puntos tras nueve jornadas.

Cabrera explicó que el vestuario mantiene una confianza total en el entrenador Manolo González, pero que la responsabilidad última recae en los jugadores. "Para ganar hay un punto que tienes que ser malo", afirmó el capitán, criticando la necesidad de reafirmar el apoyo al técnico en cada rueda de prensa. Su reflexión llega tras dos resultados dolorosos: el empate 1-1 ante el Málaga, con gol en el minuto 90, y la derrota 0-1 ante el Atlético de Madrid la pasada semana, donde el gol llegó en el minuto 89.

La necesidad de astucia

El central de 35 años fue directo al señalar el problema. "We need to be street-smart", dijo Cabrera, subrayando la falta de una picaresca necesaria para cerrar los encuentros. Argumentó que en ambas ocasiones, las jugadas que acabaron en gol rival podrían haberse detenido con una falta táctica inteligente o despejando el balón a córner. Esa falta de rudeza en los momentos decisivos le ha costado al Espanyol cuatro puntos en solo cinco minutos de juego, un lujo que un equipo luchando por alejarse de los puestos de descenso no se puede permitir. El equipo, con solo una victoria en sus últimos cinco partidos, necesita urgentemente recuperar su forma.

Con once goles a favor y doce en contra, el balance del equipo es ajustado, pero la clasificación es exigente. El próximo rival, el Racing Santander, es precisamente el equipo que les precede en la tabla, en el decimoséptimo lugar. Cabrera advirtió que será un choque complicado contra un conjunto que presiona bien, juega de forma directa y es fuerte en casa. La victoria sería un impulso enorme en la lucha por la permanencia.

Mirando hacia delante

El capitán blanquiazul descartó cualquier atisbo de ansiedad en el vestuario, aunque admitió la presión por sumar. "Incluso el aficionado más romántico solo quiere siete puntos más", señaló, en referencia a la distancia que les separa de una posición más cómoda. Cabrera, que confesó pensar en los próximos años de su carrera pero se siente en plena forma, cargó las tintas sobre el colectivo. Insistió en que la plantilla está "a muerte" con Manolo González y que la culpa de los resultados no debe depositarse siempre en el banquillo.

El delantero Roberto Fernández, máximo goleador del equipo con seis tantos, será una pieza clave en la búsqueda de esos tres puntos que Cabrera reclama para cada semana. El partido ante el Racing Santander, este sábado 24 de octubre, es la oportunidad inmediata para demostrar esa nueva mentalidad.

The original report is at rcdespanyol.com