El RCD Espanyol afronta el curso 2026-27 con muchos cambios en la plantilla y un reto claro: evitar sufrimientos por el descenso y aspirar a colarse en el top-10. El equipo de Manolo González se reforzó con buenos refuerzos en casi todas las líneas para recoser una plantilla que sufrió una catarata de salidas. Sin olvidar el revés de la lesión de Kike García en el penúltimo amistoso, una baja para los primeros meses del campeonato que obliga al resto de delanteros a ponerse las pilas y mejorar sus números para suplir la pólvora del 'obrero del gol'. El RCD Espanyol afronta el nuevo curso con la importante baja de Carlos Romero, el mejor jugador del año pasado, 'tristeza' compensada en parte por la llegada de calidad y talento en las botas de Àlex Calatrava, un viejo anhelo, y la grata sorpresa de la reivindicación de los jóvenes que han vuelto de sus cesiones y se quedan en el primer equipo por méritos propios, como Marcos Fernández o Javi Hernández. Con Monchi y un Alan Pace ya asentado en la presidencia, el RCD Espanyol aspira a aparcar sufrimientos de una vez por todas y mirar a cotas más ambiciosas. Dicho de otra manera, es el año de dar un paso adelante, empezar a no sufrir por el descenso y colarse en el 'top-10', mejorando la clasificación al menos, de la pasada Liga cuando el RCD Espanyol acabó décimo primero. La afición y el entorno se ha enganchado a Monchi, aunque la revolución no haya sido tan grande como se aventuró de inicio. El RCD Espanyol debe aprovechar esta ilusión para consolidar un proyecto con cara y ojos para mirar hacia arriba. El equipo afronta el nuevo curso con 37 goles marcados y 48 recibidos (-11 diferencia de goles), 41 puntos por detrás de los líderes del Fútbol Club Barcelona. La lesión de Kike García obliga a los demás delanteros a mejorar sus números para suplir la pólvora del 'obrero del gol'.